Dabash, el primer candidato palestino en
las elecciones municipales de Jerusalén, reta la fetua dictada contra la
participación de los palestinos de la ciudad en los comicios.
Ramadán Dabash camina empeñado en hacer
historia en la histórica villa. Su camino es complejo, incierto y peligroso.
Ser el primer candidato árabe de Jerusalén Este en las elecciones municipales
pasa factura: ira y presiones de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y
amenazas de palestinos que ven su iniciativa como un acto de reconocimiento de
la ocupación israelí de la parte oriental en la guerra del 67 y su soberanía en
toda la ciudad.
Ante la cita de octubre, Dabash critica por
un lado a Israel por no invertir en los barrios orientales como en la zona
occidental y, por otro, al liderazgo palestino por “pensar más en su agenda
política que en el bienestar de mis vecinos”.
“Activistas palestinos intentaron atacarme
y un miembro de mi lista renunció debido a las amenazas de muerte, pero no
tengo miedo. Seguiré porque los habitantes árabes de la ciudad necesitamos
servicios”, nos dice este líder comunitario en el barrio de Sur Baher antes de
añadir: “No podemos callarnos más. No me interesa la política sino la vida
diaria de los palestinos de Jerusalén Este que merecen vivir como personas”.
Al frente de la lista “Jerusalén para los
jerosolimitanos”, este palestino de 51 años pretende superar el 1% de la
participación de los suyos de hace cinco años. Se apoya en un reciente sondeo
que eleva el porcentaje al 20% de los 180.000 electores palestinos que le
darían al menos cuatro de los 31 asientos del Consistorio. El alcalde Nir Barkat
abandonará el barco de la Ciudad Santa para navegar en la política nacional a
bordo del Likud.
“En Jerusalén Éste, nos sentimos huérfanos.
No tenemos ni padre ni madre. La Autoridad Palestina es muy débil y no nos da
nada e Israel ha invertido mucho menos de lo que debería desde el 67″, denuncia
este ingeniero que sufraga una lista formada por 22 palestinos musulmanes.
Otros intentos en el pasado se quedaron en el camino debido a las amenazas.
Con el documento de identidad israelí en el
bolsillo, Dabash aspira ser la voz en el Ayuntamiento que corrija injusticias
históricas como por ejemplo las limitadas licencias de construcción. Su misión
cuenta con la fuerte oposición de la ANP, presidida por Abu Mazen, y del Mufti
de Jerusalén, Mohamed Hussein. El máximo órgano islámico palestino ha difundido
una fetua prohibiendo a los palestinos acudir a las urnas.
El secretario general de la OLP
(Organización para la Liberación de Palestina), Saeb Erekat, llama al boicot de
los palestinos alegando que la participación “legitimaría la ilegal anexión y
ocupación de Jerusalén Este por parte de Israel”. “Normalización se hace entre
Parlamentos y no entre habitantes. Mi trabajo es a nivel local sin entrar en
política“, replica Dabash.
¿No vive bajo ocupación israelí? “No lo
siento así. 40.000 palestinos de la parte oriental trabajamos en la occidental.
Según los últimos sondeos, la mayoría de palestinos en Jerusalén Este no quiere
perder la ciudadanía israelí ni estar bajo control del Gobierno palestino. Yo
no tengo miedo de decirlo”, responde a EL MUNDO antes de aclarar: “Por
supuesto, Israel tiene también la culpa por no invertir aquí como debería. No
hay igualdad en presupuestos de educación, infraestructuras… Por ejemplo aquí
no hay una sola gran piscina o un campo de fútbol profesional”. Aplaude el
incremento de los presupuestos estatales en los 28 barrios y aldeas árabes de
Jerusalén en los últimos años pero avisa que no es suficiente.
Entre los 350.000 palestinos de Jerusalén
Este, algunos ven a Dabash como un “valiente que intenta mejorar nuestra
situación” mientras otros le llaman “colaboracionista de Israel”. Lo que nadie
duda es del potencial electoral del sector que representa el 38% de la ciudad.
Abu Mazen aspira que la zona oriental sea
la capital del futuro Estado palestino mientras Israel considera toda la
disputada villa como su “capital indivisible”. La opinión de Dabash sobre el
polémico traslado de la embajada estadounidense a Jerusalén también se aleja de
la versión oficial palestina: “La Embajada está en la parte occidental en los
límites del 48 y no del 67, por lo que, sinceramente, nada ha cambiado”.
El candidato de Sur Baher en las elecciones
de una ciudad casi imposible de gobernar toma el ejemplo del voto árabe en
Israel pero no de sus diputados en la Knésset. “Durante muchos años, los árabes
israelíes boicotearon los comicios pero hoy son la tercera fuerza en el
Parlamento. El problema es que no ha hecho nada para ayudar a los árabes de
Jerusalén”, afirma con la convicción que, pese a todo, logrará movilizar a los
suyos.
Ramadán Dabash, candidato árabe en Jerusalén: “No tengo miedo a las amenazas de muerte”
12/Sep/2018
El Mundo, España- por Sal Emergui